El agave es una planta emblemática de México con un profundo valor cultural, ecológico y económico. Existen alrededor de 210 especies de agave en el mundo, de las cuales 159 se encuentran en México, y su importancia transciende desde su uso ancestral hasta su papel en la industria moderna. Los estados de Oaxaca y Jalisco son clave para su aprovechamiento, destacando en la producción de mezcal y tequila, respectivamente, mientras que el centro del país mantiene viva la tradición del pulque. Más allá de su importancia económica, el agave es crucial para la conservación de la biodiversidad, pues en ella se sustentan interacciones ecológicas con organismos como murciélagos nectarívoros, aves e insectos, incluidos los gusanos de maguey. No obstante, este recurso se ve amenazado por la sobreexplotación y el cambio climático. Para garantizar su conservación, es necesario implementar estrategias urgentes de manejo sostenible, que permitan equilibrar su aprovechamiento económico y la preservación de su biodiversidad.