Valorización de vides patrimoniales y criollas en la industria vitivinícola de Chile

En Chile, las vides criollas provienen mayoritariamente de cruzamientos de cepas introducidas durante la colonización española, como Listán Prieto y Moscatel de Alejandría, ambas reconocidas como vides patrimoniales. Estas vides se distribuyen desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de La Araucanía, principalmente en zonas de secano, y su diversidad genética constituye un recurso relevante para fortalecer la resiliencia de la viticultura frente al cambio climático. En la industria vinícola formal y artesanal, estas variedades son utilizadas en distintos productos, como vinos secos y dulces, espumantes, Pintatani, Chacolí, Chicha, Pipeño, Pajarete, Asoleado y especialmente Pisco. Actualmente, existen iniciativas de rescate de vides patrimoniales y criollas en el país que buscan evaluar su potencial enológico para su comercialización. En este contexto, estas variedades representan no solo una tradición histórica y cultural, sino también un recurso estratégico para una vitivinicultura más diversa, resiliente y territorialmente pertinente, cuyo estudio y valorización resultan claves para enfrentar los desafíos climáticos, productivos y de identidad del sector vitivinícola chileno. Este artículo es una revisión bibliográfica técnica que sintetiza información relevante sobre el origen, diversidad y uso de las vides patrimoniales y criollas en Chile, destacando su valor histórico y su actual potencial.


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